viernes, 18 de julio de 2008
sábado, 28 de junio de 2008
jueves, 26 de junio de 2008
sábado, 21 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
Principios y fundamentos de la catalogación, de Jesús Gascón García.
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El documento brinda un repaso de los temas abordados en las asignaturas: “Fundamentos de Organización Técnica” y “Códigos de Catalogación I” que anteceden a ésta de Códigos de Catalogación II, así como otros tópicos de interés para nuestra formación escolar.
Proporciona un panorama sobre los fundamentos y principios en los que se basa la catalogación descriptiva, considerándola como: “el conjunto de operaciones que recibe el documento con el fin de hacerlo fácilmente recuperable, operaciones realizadas una a continuación de la otra”, la cual tiene como finalidad la creación de herramientas de control bibliográfico como los catálogos (manuales o en línea), que permitan la recuperación rápida y efectiva de la información.
Aborda los objetivos de esas herramientas de recuperación, los catálogos (sus funciones, formas y panorama histórico), en los que aparecen registros bibliográficos que son las representaciones de los documentos con los datos indispensables para identificarlos, distinguirlos de otros documentos, y recuperarlos, a través de algunos elementos que actúan como puntos de acceso, mismos que han sido asignados y normalizados, con los cuales se logra el acceso a la información.
Para dar continuidad a este tema, me permito responder a una de las preguntas señaladas por el autor: ¿Qué funciones tiene el catálogo de una colección documental?
Ser el intermediario entre el usuario ─quien tiene una necesidad informativa─ y la colección de la biblioteca ─los recursos bibliográficos que posee─, sin él, como elemento en la constitución de la biblioteca y clave de acceso, no hay biblioteca, sino simplemente un depósito de recursos bibliográficos.
Permitir la identificación y recuperación de los recursos que contienen la información que necesita el usuario para satisfacer su necesidad de información. De esta manera, el usuario podrá encontrar un material del cual conoce el autor, el título o el tema; sabrá lo que la biblioteca tiene por un autor determinado, un tema determinado o un género literario determinado, y contar con una ayuda en la selección de recursos que le son de utilidad. Además, le facilitará la localización de un documento específico, de todos los recursos de una materia o todos los recursos de un autor, así como las ediciones sobre una obra determinada.
El catálogo, producto final de la catalogación, debe ser efectivo, permitiendo una consulta fácil ─para que el usuario pueda localizar rápidamente la información que busca─ y un mantenimiento simple ─para una fácil actualización, mostrando los materiales de la biblioteca.
Finalmente, el catálogo responde a dos necesidades principales: Que el usuario pueda identificar y recuperar los recursos que posee la biblioteca y que contienen la información que necesita, y que el bibliotecario sepa cuáles o cuántos documentos hay, siendo el catálogo al mismo tiempo el inventario de su fondo documental.
GASCÓN GARCÍA, Jesús (200?). Principios y fundamentos de la catalogación. Disponible en: http://cv.uoc.es/cdocent/WCRP5S2188VL8RYMO43G.pdf Consultado: 7 de mayo de 2008.
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El documento brinda un repaso de los temas abordados en las asignaturas: “Fundamentos de Organización Técnica” y “Códigos de Catalogación I” que anteceden a ésta de Códigos de Catalogación II, así como otros tópicos de interés para nuestra formación escolar.
Proporciona un panorama sobre los fundamentos y principios en los que se basa la catalogación descriptiva, considerándola como: “el conjunto de operaciones que recibe el documento con el fin de hacerlo fácilmente recuperable, operaciones realizadas una a continuación de la otra”, la cual tiene como finalidad la creación de herramientas de control bibliográfico como los catálogos (manuales o en línea), que permitan la recuperación rápida y efectiva de la información.
Aborda los objetivos de esas herramientas de recuperación, los catálogos (sus funciones, formas y panorama histórico), en los que aparecen registros bibliográficos que son las representaciones de los documentos con los datos indispensables para identificarlos, distinguirlos de otros documentos, y recuperarlos, a través de algunos elementos que actúan como puntos de acceso, mismos que han sido asignados y normalizados, con los cuales se logra el acceso a la información.
Para dar continuidad a este tema, me permito responder a una de las preguntas señaladas por el autor: ¿Qué funciones tiene el catálogo de una colección documental?
Ser el intermediario entre el usuario ─quien tiene una necesidad informativa─ y la colección de la biblioteca ─los recursos bibliográficos que posee─, sin él, como elemento en la constitución de la biblioteca y clave de acceso, no hay biblioteca, sino simplemente un depósito de recursos bibliográficos.
Permitir la identificación y recuperación de los recursos que contienen la información que necesita el usuario para satisfacer su necesidad de información. De esta manera, el usuario podrá encontrar un material del cual conoce el autor, el título o el tema; sabrá lo que la biblioteca tiene por un autor determinado, un tema determinado o un género literario determinado, y contar con una ayuda en la selección de recursos que le son de utilidad. Además, le facilitará la localización de un documento específico, de todos los recursos de una materia o todos los recursos de un autor, así como las ediciones sobre una obra determinada.
El catálogo, producto final de la catalogación, debe ser efectivo, permitiendo una consulta fácil ─para que el usuario pueda localizar rápidamente la información que busca─ y un mantenimiento simple ─para una fácil actualización, mostrando los materiales de la biblioteca.
Finalmente, el catálogo responde a dos necesidades principales: Que el usuario pueda identificar y recuperar los recursos que posee la biblioteca y que contienen la información que necesita, y que el bibliotecario sepa cuáles o cuántos documentos hay, siendo el catálogo al mismo tiempo el inventario de su fondo documental.
GASCÓN GARCÍA, Jesús (200?). Principios y fundamentos de la catalogación. Disponible en: http://cv.uoc.es/cdocent/WCRP5S2188VL8RYMO43G.pdf Consultado: 7 de mayo de 2008.
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Códigos de Catalogación II. "Materiales no libro"

a
Este documento es una excelente introducción a la asignatura, además útil como presentación para la guía de estudio que no la incluye.
El autor retoma la idea de R.M. Garrido en cuanto a realizar la organización técnica de los materiales bibliográficos más allá de transcribir de manera mecánica los datos bibliográficos tomados de las fuentes de información de un documento, sino poseer conocimientos técnicos y científicos, y contar con experiencia que únicamente con la práctica y el contacto frecuente con los materiales se puede lograr.
Este punto me parece de interés ya que efectivamente se debe tener nociones de principios, normas internacionales y características de cada uno de los documentos para poderlos describir de la mejor manera, así como estar a la vanguardia con el uso de nuevas tecnologías considerando que éstas son herramientas necesarias en el campo bibliotecario ya que facilitan el manejo de información, además ayudan a ahorrar tiempos y esfuerzos. En cuanto a la experiencia, aquí agrego la frase: “la práctica hace al maestro”, si no estamos familiarizados con las colecciones difícilmente la adquiriremos, además con cada documento se aprende algo nuevo, recurrimos a una regla que quizá no habíamos utilizado.
La labor referente a la catalogación se debe realizar con esmero y dedicación, ya que una unidad de información ─llámese biblioteca, archivo, museo, centro de información, centro de documentación, servicio de información, etcétera─ bien organizada refleja la presencia de bibliotecarios preparados y preocupados por brindar servicios de calidad que coadyuven a resolver las necesidades y demandas de información de sus usuarios ─siendo éstos su razón de ser─ y, por ende, que ellos satisfagan sus necesidades informativas. Recordemos que el catálogo es el elemento clave que permite al usuario acceder a la colección de la biblioteca, y éste es el producto final de la catalogación.
No debemos minimizar la tarea relacionada a la catalogación ya que ésta es laboriosa, más aún cuando no se tiene experiencia. Como futuros bibliotecarios todavía no sabemos en qué unidad de información vamos a desempeñarnos, consideremos que no sólo los libros son las únicas entidades portadoras de información, se cuenta con otros soportes (tangibles o intangibles) donde se ha registrado información útil, además recordemos que cada tipo de institución tiene objetivos distintos, trabaja con documentos de distinta naturaleza, así que debemos tener conocimientos no sólo de cómo catalogar monografías sino también materiales cartográficos, manuscritos y colecciones de manuscritos, grabaciones sonoras, películas y videograbaciones, materiales gráficos, recursos electrónicos, entre otros, con los cuales, en algún momento tendremos contacto.
Debido a que cada documento cuenta con características propias, en las AACR2R se dedica un capítulo a un tipo específico de materiales, sin olvidar el capítulo 1 que contiene las reglas generales para la descripción de todo tipo de materiales.
Quizá en un futuro mi interés no sea dedicarme a esta área pero debo saber cómo se realiza esta labor tan importante. Sé que me hace falta explorar y explotar más, practicar y practicar para lograr mi objetivo, contar con nociones y saber utilizar y aplicar bien las reglas de catalogación y otras herramientas útiles en esta actividad, de tan poca oferta y gran demanda como lo plantea el autor.
VARGAS AGUADO, Hugo (2008). Materiales no libro. Disponible en: http://codigosdecatalogacion-ii-1.blogspot.com/ Consultado: 28 de abril de 2008.
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Este documento es una excelente introducción a la asignatura, además útil como presentación para la guía de estudio que no la incluye.
El autor retoma la idea de R.M. Garrido en cuanto a realizar la organización técnica de los materiales bibliográficos más allá de transcribir de manera mecánica los datos bibliográficos tomados de las fuentes de información de un documento, sino poseer conocimientos técnicos y científicos, y contar con experiencia que únicamente con la práctica y el contacto frecuente con los materiales se puede lograr.
Este punto me parece de interés ya que efectivamente se debe tener nociones de principios, normas internacionales y características de cada uno de los documentos para poderlos describir de la mejor manera, así como estar a la vanguardia con el uso de nuevas tecnologías considerando que éstas son herramientas necesarias en el campo bibliotecario ya que facilitan el manejo de información, además ayudan a ahorrar tiempos y esfuerzos. En cuanto a la experiencia, aquí agrego la frase: “la práctica hace al maestro”, si no estamos familiarizados con las colecciones difícilmente la adquiriremos, además con cada documento se aprende algo nuevo, recurrimos a una regla que quizá no habíamos utilizado.
La labor referente a la catalogación se debe realizar con esmero y dedicación, ya que una unidad de información ─llámese biblioteca, archivo, museo, centro de información, centro de documentación, servicio de información, etcétera─ bien organizada refleja la presencia de bibliotecarios preparados y preocupados por brindar servicios de calidad que coadyuven a resolver las necesidades y demandas de información de sus usuarios ─siendo éstos su razón de ser─ y, por ende, que ellos satisfagan sus necesidades informativas. Recordemos que el catálogo es el elemento clave que permite al usuario acceder a la colección de la biblioteca, y éste es el producto final de la catalogación.
No debemos minimizar la tarea relacionada a la catalogación ya que ésta es laboriosa, más aún cuando no se tiene experiencia. Como futuros bibliotecarios todavía no sabemos en qué unidad de información vamos a desempeñarnos, consideremos que no sólo los libros son las únicas entidades portadoras de información, se cuenta con otros soportes (tangibles o intangibles) donde se ha registrado información útil, además recordemos que cada tipo de institución tiene objetivos distintos, trabaja con documentos de distinta naturaleza, así que debemos tener conocimientos no sólo de cómo catalogar monografías sino también materiales cartográficos, manuscritos y colecciones de manuscritos, grabaciones sonoras, películas y videograbaciones, materiales gráficos, recursos electrónicos, entre otros, con los cuales, en algún momento tendremos contacto.
Debido a que cada documento cuenta con características propias, en las AACR2R se dedica un capítulo a un tipo específico de materiales, sin olvidar el capítulo 1 que contiene las reglas generales para la descripción de todo tipo de materiales.
Quizá en un futuro mi interés no sea dedicarme a esta área pero debo saber cómo se realiza esta labor tan importante. Sé que me hace falta explorar y explotar más, practicar y practicar para lograr mi objetivo, contar con nociones y saber utilizar y aplicar bien las reglas de catalogación y otras herramientas útiles en esta actividad, de tan poca oferta y gran demanda como lo plantea el autor.
VARGAS AGUADO, Hugo (2008). Materiales no libro. Disponible en: http://codigosdecatalogacion-ii-1.blogspot.com/ Consultado: 28 de abril de 2008.
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